SOBRE EL ENCUENTRO

RepensarNos

Desde la Longevidad

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Por primera vez desde que existen registros demográficos modernos, la población mayor superará a la población infantil. En demografía, a este fenómeno se le denomina “punto de inflexión demográfica” y es también conocidocomo “umbral o cruce demográfico”, en el que se presenta gráficamente una intersección entre las curvas que representan a la población mayor y a la población infantil de un país.

Según estudios recientes, este punto de inflexión se dio en Europa en 2024, y proyectan que en Estados Unidos suceda en 2029 y en México en 2034. De hecho, la Encuesta Intercensal 2025 que el INEGI publicó recientemente, arroja datos muy reveladores en este contexto:

En los años recientes, México ha entrado en una fase acelerada de envejecimiento demográfico. Esto no solamente significa que se viva más, sino que se presenta una concurrencia de tres fenómenos muy importantes: caída abrupta de la fecundidad, disminución de poblaciones infantiles y jóvenes, y rápido aumento en la población de edades avanzadas.

Esta concurrencia de fenómenos demográficos comporta una serie de consecuencias sociales que afectan directamente a la longevidad: la estructura demográfica distribuida por edades, sistemas de pensiones, servicios de salud y de cuidados, políticas de atención a discapacidades, composición de los hogares, acceso al trabajo, entre otros. Por ejemplo:

1.              México envejeció tres años aproximadamente entre 2020 y 2025: La edad mediana nacional pasó de 29 a 32 años en un lustro. Además de ser un desplazamiento de edad tremendamente rápido, confirma que la mitad de la población en México es mayor de 32 años.

2.              México pasó de 15 a 19 millones de personas mayores de 60 años entre 2020 y 2025. Esto representa un crecimiento cercano al 25% al mismo tiempo que la población total solamente creció alrededor de 3.5% en el mismo periodo.

3.              Se registra una caída de la fecundidad de casi la mitad en el mismo periodo: de 1.9 hijos por mujer en 2019, ahora se registran 1.2 hijos por mujer en 2024. Esto significa, entre otros aspectos, que las generaciones futuras serán considerablemente más pequeñas, que habrá menor incorporación de jóvenes al mercado laboral, que aumentará la proporción de personas mayores,que al haber menos jóvenes que mayores, existirá menor disponibilidad de familiares para ofrecer cuidados, y una presión creciente sobre los sistemas de salud y de pensiones para atender a la población mayor.

4.              Las mujeres no solamente representan mayor porcentaje de la poblaciónen edad avanzada en México, sino que tienen mayor expectativa de vida: entre las personas de 85 años o más, se encuentran 69 hombres por cada 100 mujeres. Esto advierte que las políticas de longevidad den prioridad a la atención de las mujeres mayores.

5.              El sistema de salud enfrentará una demanda mayor con una cobertura menor: La cobertura de servicios de salud pasó de 77% en 2020 a 72% en 2025. Sin embargo, la demanda de esos servicios se incrementará en la misma medida que crezca la población mayor en el país.

6.              La población pensionada o jubilada en México creció tres puntos entre 2020 y 2025, al pasar de 8 a 11% en ese periodo con la consiguiente presión sobre el sistema de pensiones. A esto debe agregarse un incremento de la dependencia de un 50% de los hogares de ingresos distintos al trabajo, como son los programas sociales financiados por el gobierno.

7.              Han aumentado los hogares unipersonales en México de 12 a 15% en cinco años. Esto comporta la ausencia incremental de redes de cuidado y protección para los adultos mayores -en su mayoría mujeres- que viven solos.

8.              El envejecimiento en México es desigual y regionalizado: mientras que la edad mediana en la Ciudad de México es el más alto del país con 37 años, el de Chiapas es de apenas 26 años, por lo que los grandes centros demográficos del país tendrán mayor presión para enfrentar los retos de la longevidad que los estados menos desarrollados.

Estos hallazgos hacen indispensable que los procesos contemporáneos de toma de decisiones consideren a la longevidad no como una variable, sino como una constante del proceso social, con efectos muy profundos en la configuración de éste. En este sentido, se hace necesario un diálogo transversal sobre las distintas perspectivas que se pueden adoptar respecto de este fenómeno y, sobre todo, asimilar que no se trata solamente de una preocupación en términos médicos, financieros o de cuidados, sino que impacta en numerosos aspectos de nuestra vida cotidiana, que pueden resumirse en una pregunta clave: ¿Qué tan preparados estamos para la inflexión del umbral demográfico y qué medidas estamos adoptando para enfrentarlo constructivamente?

Convencidos de que el aumento en la esperanza de vida y las transformaciones relacionadas con una sociedad cada vez más longeva plantean algunos de los retos más complejos para México, en la Universidad Panamericana nos hemos propuesto generar un espacio para analizarlos. El Foro RepensarNos desde la Longevidad centrará la conversación en las actuales dificultades y oportunidades que supone vivir más años y sus implicaciones para las distintas etapas y dimensiones de la vida. Este foro convocará a expertos en longevidad y envejecimiento, representantes de la industria de la salud y farmacéutica, hospitales, instituciones financieras y de seguros, sector de cuidados, fundaciones, académicos, empresarios y usuarios, entre otros.

Aunque este tema comporta múltiples dimensiones técnicas, nuestro propósito dialógico y reflexivo está más dirigido a identificar las preocupaciones más directas de los diversos usuarios y actores relevantes. Para ello, contaremos con la participación de voces diversas, incluyendo aquellas de quienes experimentan directamente las carencias del sistema. Conscientes de que nos encontramos en un momento de crisis, que ha profundizado la desconfianza entre distintos actores, contaremos con facilitadores que promoverán un ambiente que favorezca conversaciones genuinas, reconstruya la confianza e impulse soluciones colaborativas con potencial de transformar estructuralmente el enfoque con el que se aborda esta temática.

Para capturar, analizar y visibilizar el contenido de los diálogos que se generen durante el encuentro, se documentarán las intervenciones sin atribuirles nombres. Por ello, además de un facilitador, cada grupo contará con un escribano y con un cronometrista que estará atento a que todas las personas cuenten con el mismo tiempo de participación.

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